John Wick es una peli protagonizada por Keanu Reeves.
Sí, el mismo de “Matrix”, “El abogado del diablo”, y muchas otras.
La parte fuerte de la trama arranca en una estación de servicio, cuando el hijo de un capo de la mafia rusa le dice a John Wick (Keanu) -sin conocerlo- que le gusta su auto, que cuánto vale.
Una coupé Ford Mustang Mach 1 del 69. Hermosa.
La cosa es que Wick le dice que “ella” no está a la venta. (La coupé, por supuesto).
El alma ya se la había vendido al diablo hacía tiempo. Pero con la coupé no. Con la coupé no se jode.
El hijo de papá mafioso ruso le dice que “todo tiene un precio”.
En realidad fue más grosero. Le dijo en ruso: —Todo tiene un precio, perra.
A lo que Wick (que sabe ruso se ve) le responde, también en ruso: —No esto, perra.
Y se picó. Lógico.
Pero Wick se fue sin darle bola al altercado. Con el tanque lleno. En esa belleza.
El hijo de papá capo mafia se quedó caliente, averiguó donde vivía y fue a buscarlo a la casa esa noche con varios matones más.
Lo despertaron a batazos de beisbol limpios, le robaron el auto, y le mataron al perro.
El perro que le había dejado de regalo su mujer, que acababa de morir.
La mujer por la que se había alejado del ambiente del sicariato, o como se diga.
Y ahora llega el punto.
El tema es que se entera el capo mafia que su hijo de papá mafioso le robó el auto a John Wick.
¡Justo a John Wick!
¡Mirá que hay gente para robarle el auto! ¡Qué mala leche!
Y encima le mató el perro que le dejó de regalo su difunta esposa.
Justo a John Wick.
El capo mafia ruso lo manda a llamar. Al hijo.
Y le explica que acaba de hacer enojar a John Wick. Y mucho.
A lo que el hijo le dice que porqué tanto quilombo por un auto viejo y un perro.
Y acá viene lo mejor.
El capo mafia le dice a su hijo:
—No es lo que hiciste lo que me enoja copito de nieve (lo de copito de nieve lo agregué yo, el padre fue menos empático). El problema es a quién se lo hiciste.
—A John lo llaman “Baba Yaga” (en ruso)
—“El hombre de la bolsa” —responde el hijo malcriado de mafioso ruso (alias copito de nieve).
—Sí. Pero John no es exactamente “El hombre de la bolsa” —le dice el padre. —Es al que mandás a matar al hombre de la bolsa.
Y termina diciéndole:
—John es un hombre enfocado, con compromiso, pura voluntad.
—Algo de lo que tú, hijo mío, sabes muy poco.
¿A qué viene todo esto?
Me llaman de RRHH de uno de los clientes más importantes del estudio.
Me dicen que el ingeniero jefe de una de las secciones insiste en que está mal liquidada la retención de ganancias que le hicimos en el recibo.
Que él y su contador la revisaron y estaba mal.
Mi respuesta: —Decile al ingeniero, que le diga al contador, que está bien liquidado, que lo controlé yo mismo. Personalmente.
—Y decile esto que los dos van a entender. Seguro vieron la película John Wick:
—“El contador que hizo el cálculo es como John Wick”. No es el hombre de la bolsa, es el que mandan para asustar al hombre de la bolsa.
Creo que entendieron.
No porque sea un mensaje mafioso (fue sólo una metáfora, no mato una mosca), sino porque entendieron con quién estaban hablando.
Fui lo suficientemente gráfico. O eso espero.
Moraleja: ¿Había muchos otros sicarios dedicados al sicariato además de John Wick? Sí, varios. ¿Eran buenos? Sí, había muchos muy buenos.
Pero John Wick era el mejor.
Tenía compromiso, enfoque y voluntad pura.
Que los otros no tenían.
Al menos, no igual que John Wick.
Ahí afuera la mediocridad abunda.
Y los hijos de capos mafia también.
A la mayoría, el hombre de la bolsa les da miedo.
Salvo que tengas de tu lado a John Wick.
Que tengas un excelente fin de semana.
J. W.
PD1: Si querés tener de tu lado a alguien con compromiso, enfoque y voluntad pura es por ACÁ.
PD2: Y en este enlace, el libro que escribimos con Sole sobre el tema que quería discutir el ingeniero. No sabemos mucho del tema porque escribimos el libro. Es al revés. Escribimos el libro porque sabemos mucho del tema.
PD3: Eso.