En el momento en que escribo esto estoy en una especie de retiro, terminando de escribir el libro.
Y repasando algunos emails que voy a incluir, me di cuenta que había quedado en contarte una historia relacionada con el preaviso.
No sé si es la misma que había pensado en su momento.
Pero de cualquier forma ahí va.
Resulta que Martha, dueña de un comercio de lencería muy conocido en La Plata, había decidido retirarse.
Quería jubilarse, merecidamente, después de más de 40 años al frente del negocio.
La cosa es que tenía 10 empleadas.
Varias con muchos años de antigüedad, más de 20.
Acá un paréntesis.
La semana pasada vinieron a verme dos empleadores (esposos ellos) para que los asesore por un tema similar.
Ella dueña de una clínica, oftalmóloga. Él ingeniero, con un negocio de informática.
Y la angustia que llega cuando se piensa en eso.
Si cerramos, ¿tengo que indemnizar a todos?
¿Estás preparado?
Por si acaso, te dejo por acá para que analices una de las opciones que les dí:
Seguimos.
Hicimos las cuentas para Martha.
Aunque no parezca no por nada soy contador.
Tenía que despedir a todas y pagar la indemnización completa: despido sin causa.
Porque retirarse no es una «causa justa» (al menos no para la ley) que habilite pagar menos indemnización.
Aunque vos lo puedas considerar justo y razonable.
Pasa que Martha era previsora.
Había pensado en esto años antes.
Y tenía el canuto preparado para la ocasión.
Así que preavisamos a todas.
Y les mandamos carta documento a las 10.
Un texto más o menos así (lo traigo a la actualidad y así lo ves mejor, porque esto pasó hace ya muchos años):
Comunico a usted que he decidido prescindir de sus servicios a partir del día 31/07/26. Liquidación final de haberes y certificados a su disposición a partir de dicha fecha en la sede de la empresa. Queda usted notificada.
Esto lo mandamos mañana ponele, cosa que llegue con el tiempo suficiente.
− ¿Pero vos sos loco o comiste autitos?
− ¿No dijiste que no hay que preavisar?
− Me engañaste
− Me mentiste.
− Me dijiste… (dejemos ahí que los Pimpinela delatan la edad).
Paraaaaa.
Te tranquilizás.
No te mentí.
Este es el único caso en el que recomiendo preavisar.
Porque cerramos la empresa.
Si se enferma alguna en el medio no hay nada después.
Y necesitamos que sigan trabajando hasta cerrar.
Obvio, les pagamos el sueldo.
Y varios etcéteras más que justifican que acá sí se preavise.
También para que las empleadas sepan con tiempo, y se puedan buscar un trabajo (de hecho acá fue una trnsferencia del establecimiento y muchas siguieron con el nuevo dueño).
Eso.
− Pero veo que las preavisas por un mes nomás.
− ¿No dijiste que algunas tenían más de 20 años de antigüedad?
− ¡Te caché!
Claro, pero es una PYME.
El preaviso es siempre de un mes.
Se nota que no venís leyendo todos los mails como corresponde…
− ¿Y si alguna te notifica que está embarazada ponele?
Pongámosle.
De hecho fue lo que pasó.
Pero lo hablamos mañana.
Así sigo, que el libro no se escribe solo.
Feliz domingo.
LOVO.
PD: Ahora que pienso, este mail (junto con otros) los puedo agregar al libro. ¿Qué opinas?
PD2: Si te interesa, todos los que estén adentro al momento del lanzamiento van a recibir el libro gratis: Membresía Soy Empleador. Ya falta menos.
PD3: Sole me advirtió que no tienen por qué saber qué corno es la «ultraactividad», y tiene razón. Igual si vinieras siguiendo los mails estarías afilado con esto. La ultraactividad de los convennios colecivos es la condición que hace que sigan vigentes deporvida, hasta que los reemplace uno nuevo. Eso. Que ahora se cae con la modernización. A ver si se modernizan los cosos estos.