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Ayer, te nombré a los “semipúblicos”. Y ya que estamos te cuento de qué se trata. Y qué son las entidades paraestatales. Dos caras de una misma moneda.
Y había vida igual. Si pasaba algo te llamaban al laburo, a un teléfono fijo. Y ya. Para hablar con la chica que te gustaba primero tenías que hablar con la madre o el padre. Era toda una carrera de obstáculos. Si querían te filtraban, o si no caías bien las probabilidades de ligar se esfumaban instantáneamente.
O qué comentó el otro. Y con un fueguito a una foto o unos corazoncitos a un posteo ya estaba. Había que laburar. Enserio.
Ponías un cospel (una especie de monedita con ranuras) y hablabas. Tenías un tiempo limitado, unos minutos, que te habilitaba el cospel. Hasta eso. Éramos más concretos. Íbamos al grano. No desperdiciábamos tanto tiempo. Porque costaba plata. Y en algunos lugares, como kioscos, almacenes de barrio, etc. había teléfonos semipúblicos. Eran parecidos a los públicos, pero más modernos, y estaban en los comercios.
Esos que a la mañana, hasta las 13 o 14 “trabajan” en alguna repartición pública. El ministerio de no se qué, la secretaría de no sé cuánto, la dirección de esto o el instituto de lo otro. Y a la tarde, de cuatro menos cuarto a cinco y media, juegan a profesionales.
Pero en La Plata, donde vivo, más o menos el 60/70% de los profesionales son semipúblicos. Y me quedo corto. Son muchos los que tienen un puestito en el estado, o un cargo público. Y varios ni van a laburar a estos reductos. (Donde el 50% está demás, y soy generoso) [¿Lo dije o lo pensé? Ah! Lo escribí]
Que te venden un servicio que consiste básicamente en hacer “desde adentro” las cosas.
Y después se asombran de que las cosas no salen tan bien. ¿Y qué querías campeón? Eyimpoyible.
Porque el semipúblico ya tiene el carguito y el sueldo seguro el último día del mes. Y lo que cobran por afuera es mediocre, como ellos. Pero después no te quejes.
Es claro. Salvo que sepa cambiar el chip rápido. No hay manera.
Pero, como siempre, son la excepción que confirma la regla.
Que lo barato sale caro.
Algunos ni trabajan de la profesión que eligieron. Están achanchados, grises. Son abúlicos, apáticos.
Van lento, durmiendo el paso. Como si el tiempo fuera infinito. Y en las máquinas se pueden quedar eternamente entre una serie y otra. Es más, tengo una teoría que te voy a revelar, con las marcas de autos que usan. Es casi científica, y el margen de error es mínimo. Otro día te cuento.
Los semipúblicos. Cuidate de estos seres, que ellos no saben de su condición. Son como los zombis. Piensan que todos son como ellos.
Soleado por acá. (Te dije que, al final, siempre sale el sol) LOVO. PD1: Para los más jóvenes que no saben qué es un teléfono semipúblico (o los más maduros, si quieren que se les piante un lagrimón nostálgico) acá te muestro (y los cospeles). PD2: Y si querés cuidarte de los semipúblicos es por acá. PD3: Mañana te hablo de los paraestatales, que se me hizo muy largo hoy. |